31.7.08

EL SINMIEDO


Busca.. Todo el tiempo busca.
Es un viejo ya, en la nave de los locos.
Las bolsas de los ojos chocan con sus barbas.

Enroscado en su hombro, susurra y ve de soslayo.
La tierra que lo cubre nubla su horizonte,
lo esconde, protegido del fuego que arrasa bajo el manto de la reina.

Su piel es negrusca y fruncida, la voz raspada y grave,
es un gran árbol maldecido a ser inquieto,
quemado él y echando raíces en corazones fríos.

Cansado de que la noche venga, ¡o de que el día, le da igual!
con la pasión que invade sus lechos rojos y helados,
dejándolo siempre fuera, en el anillo de fuego que nos rodea.

Eterno peregrino de almas tristes,
feliz entre los vientos y el eco, entre la nada que libera,
enamorado de la tierra que se traga su sangre.

Recuerda, suspirando, aquel perfume que antes viniera entre la música,
las palabras y el sonido, toda esa magia..
o ese hechizo denso que una luz y una sonrisa escondieron,

ocultando fuego, el dolor de las llamas y su piel tostada,
abrazado y bautizado, el fuego no logró acabar con él.
La reina lo mira con respeto, y a veces se enamora de él entre hueso y hueso…

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